PANORAMA SEMANAL: ¿Y ahora quién podrá defendernos?

16/06/2019 | Editorial |

Una tarde de sábado impactante. La noticia sacudió a toda la provincia. Murió Rolando Núñez. Por obra y gracia del destino la provincia se transformó hoy en un lugar un poco más injusto. Preocupado por el Chaco, por una clase dirigente de muy baja calidad, el coordinador del Centro Mandela se fue viendo que su tarea era cada vez más adversa. El terreno se hacía cada vez más inclinado.

Una multitud de anónimos colaboradores, testigos de los hechos más dramáticos, que depositaban diariamente su confianza en él no tendrán ahora dónde recurrir. Muchos otros, blanco de sus críticas o de sus denuncias sentirán cierto alivio.

El Centro de Estudios e Investigación Social “Nelson Mandela” fue su vida. Pero también Rolando Núñez era el Centro Mandela.

Quedó pendiente la salida nunca encontrada al genocidio aborigen que silenciosamente se imponía en la provincia. En 2007 el Defensor del Pueblo de la Nación inició una medida cautelar contra la Argentina y contra el Chaco basándose en informes del Centro Mandela que se habían elaborado entre 2005 y 2007.

Rolando Núñez lo describió en algunos reportajes que todavía pueden encontrarse en la web. El defensor del Pueblo, Eduardo Mondino “nos dijo que la situación era peor de lo que nosotros describíamos. Nosotros teníamos la tesis de que estábamos presenciando un genocidio étnico. Mondino por cuestiones de terminología jurídica prefirió utilizar el concepto de exterminio étnico”.

La cuestión de los derechos humanos. Los que no lo entienden o no quieren hacerlo, lo plantean como un enemigo de la seguridad. Las víctimas del Estado, los atormentados por la impunidad entienden de qué se trata.

Pionero en la provincia por sus denuncias sobre los ataques al medio ambiente, su partida deja entre signos de interrogantes el futuro de los reclamos en favor del freno a los desmontes. De alguna forma, otras organizaciones están llevando adelante esa tarea. Incluso Greenpeace se involucró.

Las causas de corrupción que sacuden a la provincia, conocidas como Lavado I, II y III, pero que no son las únicas tuvieron alguna cobertura inicial muchos años antes de que la Justicia Federal se haga cargo. De alguna manera, el Centro Mandela se había transformado en el custodio de ese avance.

Hace algunos días atrás el Centro reveló un dramático informe “Chaco: último en calidad educativa en Argentina o primero en (des) educación”, otro de los tópicos que se transformaron en críticas hacia el poder.

Muchos de sus detractores se empeñaron en vincularlo con toda clase de servicios. Algún juicio ganó Rolando Núñez a alguno que pretendió ensuciarlo con eso.

El Centro Mandela existió en la provincia porque hizo falta. Porque hubo instituciones, estamentos, grupos sociales, sectores como la prensa, que no hicieron y no hacen su trabajo.

No es posible encontrar las palabras exactas para contener la inmensa y desperdigada tarea que hizo el Centro Mandela desde su fundación en 1995 hasta la fecha. Pero sí podemos estar seguros de que a la provincia ese trabajo le va a faltar. Al Chaco le va a faltar Rolando Núñez.

Desde hoy, esta provincia es un poco más injusta.


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