PANORAMA SEMANAL: Inundaciones, un desafío para el nuevo gobierno

16/02/2020 | Editorial |

Las lluvias de verano se han transformado ya en un verdadero clásico de los desastres ecológicos en la provincia. La zona sudoeste nuevamente vive el drama de las copiosas lluvias que en menos de 24 horas trastocan la esperanza del sector productivo para convertirla en drama.

El impacto del desmonte había sido señalado hace casi exactamente un año por Greenpeace que había puesto a la gestión de Domingo Peppo en el ojo de la tormenta por sus políticas de cambio de uso de suelo que permitieron blanquear sistemáticamente desde el Estado el avance de la frontera verde sobre miles de hectáreas bosques protegidos.

El daño, sin embargo, viene desde finales del Siglo XIX y principios del siglo pasado. La Forestal, aquella celebrada industria que pusieron en marcha capitales ingleses fue también el principal factor de devastación del bosque natural en esta parte del planeta.

Desde entonces hasta hoy prácticamente no existen las políticas para iniciar un proceso de reversión que aliente alguna esperanza de cambio en materia de protección del medio ambiente.

Sacando esta cuestión por el momento del escenario, el cuadro de situación también interpela al Gobierno nacional. El gobernador Jorge Capitanich anunció en la zona de desastre que el Ministerio del Interior había acordado el envío de unos 30 millones de pesos para atender el arranque de este desastre.

La cifra representa una gota en medio del diluvio, pero es preciso entender que se tratan de recursos para atender el problema en lo inmediato. Lo que viene más tarde, y ya debería saberse de tan repetido que es el drama, son las consecuencias. Allí es donde la gestión de Alberto Fernández tiene que demostrar también que su administración es distinta de la que se fue.

La evaluación todavía no comenzó pero se puede anticipar que muchos productores locales han perdido todo. Capitanich anticipó también que posiblemente en Hermoso Campo a finales de la semana que termina un Comité de Emergencia tendrá que evaluar las consecuencias de este desastre. Recién entonces podrá conocerse la magnitud del fenómeno que se abatió sobre la provincia y en su caso verificar cuánto de solidaridad, para usar una palabra en boga en este momento, tendrá la Nación para con sus productores.

Se trata de una triple interpelación. Por las consecuencias que dejan las lluvias, porque esos mismos productores estarán esperando que cuánto de diferente es esta gestión nacional con la que se fue y cuánto está dispuesto a dar la Nación a uno de los sectores que más le pide.

El capítulo urbano de este desastre también deja interrogantes. La muerte del juez Claudio Bonadío permite recordar que la Justicia estaba investigando el destino dado a fondos aplicados por el gobierno nacional para la implementación de políticas de gestión de residuos. Esa causa explica en gran medida que una tarea que debería ser común entre los municipios y la provincia, en realidad sea hoy una actividad dispersa entre municipios que desarrollan alguna acción y otros que no hacen nada. Pero todos de manera descoordinada.

El reciente caso de un camión de residuos de Barranqueras multado en Resistencia por ingresar clandestinamente los desperdicios de la ciudad vecina es apenas un botón de muestra. Obviamente la capital de la provincia es la principal productora de desechos y en el desandar de la gestión del nuevo intendente que apenas asumió se tomó unas prolongadas vacaciones, todavía no se adivinan acciones concretas en esta materia.

Foto: Diario de Sudoeste


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